Los días pasaban y los ensayos
daban buenos resultados, la voz de Iris era maravillosa, cargada de dulzura, de
ligereza y de fuerza cuando era necesario. Los actores disfrutaban con los
personajes, la lluvia había desaparecido, pero ese sentimiento de tener el
corazón aplastado seguía tomando mi cuerpo.
-Muy buen ensayo-dijo el director despidiéndose
de los actores.
Poco a poco fueron saliendo todos
menos Iris, Marcos ya había desaparecido por la puerta y ella y yo estábamos
solos, era la primera vez, en los demás ensayos había estado vigilado por el
productor quién no nos quitaba los ojos de encima en ningún momento.
Me senté al piano mirando las
partituras y ella, a mi lado me sonrió.
-Bien, retomémoslo en “Nada podrá
hacerme desistir”-dije.
Ella comenzó a cantar, mis manos
volaban por el piano mientras me dejaba llevar por su dulzura y aquella melodía
tan espiritual.
Se sentó de lado terminando de
cantar y acarició las teclas con sus delgados dedos.
-A veces no consigo transmitir bien el
mensaje… se me hace difícil saber cómo actuar las frases que canto-dijo mirándome
a los ojos.
-Tal vez deberías sentirlas-dije.
Nuestras caras se acercaron
lentamente hasta rozar su mejilla con mis labios, un golpe brusco hizo que nos
separásemos.
-Siento haber salido así de rápido del
ensayo pero tenía una llamada pendiente, ¿Cómo va?-preguntó Marcos entrando por
la puerta.
-Realmente bien-dijo ella levantándose
de mi lado.-Ya no tengo ese problema tan grande de no saber qué transmitir.
Él sonrió y la besó, luego ella
me miró y suspiró, tragué saliva y miré las teclas del piano.
-Desde el principio-dije.
Tras acabar el ensayo Marcos
insistió en llevarla a casa, a lo que ella se negó alegando que debía ir a
recoger un paquete, luego salieron por la puerta y me quedé solo en el
escenario, guardando mis partituras.
Saqué el libreto y comencé a
repasar las anotaciones, comencé a recordar las escenas, su cara, sus ojos y
cerré el libreto cerrando los ojos fuertemente.
Volví al piano y paseé mis dedos
por notas al azar suspirando.
-¿Te sientes poco inspirado?-dijo una
voz dulce detrás de mí.
Me di la vuelta asustado y la vi
sonriente tras el telón de atrás.
-¿Por donde has entrado?-pregunté.
-Por la puerta de atrás-dijo acercándose
a mí.- ¿Estás preocupado por algo?
Negué con la cabeza.
-Solo es que me siento colapsado.
-Ya somos dos, ¿Sabes donde me gusta ir
cuando me siento así?
Me tomó de la mano y me llevó
hasta unas escaleras e la parte de atrás, subimos por los peldaños de metal y
abrió una pequeña puerta que llevaba a la azotea del teatro.
La vista era maravillosa, se
podía ver toda la ciudad, ella se sentó apoyando la espalda en el muro, me
senté a su lado.
La noche era preciosa, era
imposible ver las estrellas pero para mi resplandecía solo una.
-A veces siento que me estoy
equivocando-dijo.
-Equivocando ¿Con qué?
-Con todo, siento un colapso dentro de
mi que no me deja ver lo que quiero en realidad.
Suspiró.
-Yo tengo un colapso porque sé lo que
quiero y me muero cuando lo veo y no puedo tenerlo.
-Creo que sé lo que te pasa.
Respiré hondo y solté todo lo que
dentro sentía.
-Es frustrante cuando sabes que quieres
algo y ves que es de otro, y que no puedes tenerlo.
-No sé qué estoy haciendo con Marcos… no
siento nada por él… tal vez, hubo un tiempo en el que llegué a quererle pero
ahora no… y me he dado cuenta ahora… ¿Por qué no antes?
-Porque tal vez no había nada que te
hiciera abrir los ojos.
Las lágrimas resbalaron por sus
mejillas rosadas, la abracé.
-Tú eres ese algo, se me hace difícil
mirarte en los ensayos sin sentir las ganas irrefrenables de besarte y
abrazarte-dijo.
-Y tú eres lo que ansío tener pero no
puedo… Si no sientes nada por él ¿Por qué no le dejas?-pregunté.
-Por la obra, si le dejase dejaría de
producir la obra, ya llevamos mucho adelantado y esta obra puede sacarme de
aquí y podría saltar a la fama.
-Así es como piensa Lina.
-Pero yo sé que no soy como ella-se
levantó y caminó hasta la barandilla.-¿Por qué, Daniel? ¿Por qué apareciste
ahora? Estas haciendo que peligre mi vida, mi carrera… ¿Por qué no puedo
enamorarme de quién me conviene? Marcos puede hacer que salte a la fama…
Elegiste un mal momento para aparecer en mi vida.
Me levanté del suelo y fui hacia
ella.
-Tal vez el destino quiso que nos encontrásemos.
-El destino-Bufó.-¿Qué mierdas me estás
contando?
-El destino, Iris, eso que une a
las personas por alguna causa, tal vez él quiso que nos encontrásemos y que
ahora estemos el uno enamorado del otro.
Ella me miró con sus ojos
vidriosos.
La besé sin pensarlo, fue un beso
dulce y hermoso.
-Esto es un error, Daniel, un terrible
error…
-No-dije abrazándola.-es algo
maravilloso, si Marcos no se entera, la función puede seguir adelante.
Me abrazó, su olor era muy dulce
y floral, cerré los ojos y la besé en la frente.
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