martes, 10 de enero de 2012

"No hay nada peor que saber que has perdido" Capítulo 2


Los días pasaban y los ensayos daban buenos resultados, la voz de Iris era maravillosa, cargada de dulzura, de ligereza y de fuerza cuando era necesario. Los actores disfrutaban con los personajes, la lluvia había desaparecido, pero ese sentimiento de tener el corazón aplastado seguía tomando mi cuerpo.
       -Muy buen ensayo-dijo el director despidiéndose de los actores.
Poco a poco fueron saliendo todos menos Iris, Marcos ya había desaparecido por la puerta y ella y yo estábamos solos, era la primera vez, en los demás ensayos había estado vigilado por el productor quién no nos quitaba los ojos de encima en ningún momento.
Me senté al piano mirando las partituras y ella, a mi lado me sonrió.
       -Bien, retomémoslo en “Nada podrá hacerme desistir”-dije.
Ella comenzó a cantar, mis manos volaban por el piano mientras me dejaba llevar por su dulzura y aquella melodía tan espiritual.
Se sentó de lado terminando de cantar y acarició las teclas con sus delgados dedos.
       -A veces no consigo transmitir bien el mensaje… se me hace difícil saber cómo actuar las frases que canto-dijo mirándome a los ojos.
       -Tal vez deberías sentirlas-dije.
Nuestras caras se acercaron lentamente hasta rozar su mejilla con mis labios, un golpe brusco hizo que nos separásemos.
       -Siento haber salido así de rápido del ensayo pero tenía una llamada pendiente, ¿Cómo va?-preguntó Marcos entrando por la puerta.
       -Realmente bien-dijo ella levantándose de mi lado.-Ya no tengo ese problema tan grande de no saber qué transmitir.
Él sonrió y la besó, luego ella me miró y suspiró, tragué saliva y miré las teclas del piano.
       -Desde el principio-dije.
Tras acabar el ensayo Marcos insistió en llevarla a casa, a lo que ella se negó alegando que debía ir a recoger un paquete, luego salieron por la puerta y me quedé solo en el escenario, guardando mis partituras.
Saqué el libreto y comencé a repasar las anotaciones, comencé a recordar las escenas, su cara, sus ojos y cerré el libreto cerrando los ojos fuertemente.
Volví al piano y paseé mis dedos por notas al azar suspirando.
       -¿Te sientes poco inspirado?-dijo una voz dulce detrás de mí.
Me di la vuelta asustado y la vi sonriente tras el telón de atrás.
       -¿Por donde has entrado?-pregunté.
       -Por la puerta de atrás-dijo acercándose a mí.- ¿Estás preocupado por algo?
Negué con la cabeza.
       -Solo es que me siento colapsado.
       -Ya somos dos, ¿Sabes donde me gusta ir cuando me siento así?
Me tomó de la mano y me llevó hasta unas escaleras e la parte de atrás, subimos por los peldaños de metal y abrió una pequeña puerta que llevaba a la azotea del teatro.
La vista era maravillosa, se podía ver toda la ciudad, ella se sentó apoyando la espalda en el muro, me senté a su lado.
La noche era preciosa, era imposible ver las estrellas pero para mi resplandecía solo una.
       -A veces siento que me estoy equivocando-dijo.
       -Equivocando ¿Con qué?
       -Con todo, siento un colapso dentro de mi que no me deja ver lo que quiero en realidad.
Suspiró.
       -Yo tengo un colapso porque sé lo que quiero y me muero cuando lo veo y no puedo tenerlo.
       -Creo que sé lo que te pasa.
Respiré hondo y solté todo lo que dentro sentía.
       -Es frustrante cuando sabes que quieres algo y ves que es de otro, y que no puedes tenerlo.
       -No sé qué estoy haciendo con Marcos… no siento nada por él… tal vez, hubo un tiempo en el que llegué a quererle pero ahora no… y me he dado cuenta ahora… ¿Por qué no antes?
       -Porque tal vez no había nada que te hiciera abrir los ojos.
Las lágrimas resbalaron por sus mejillas rosadas, la abracé.
       -Tú eres ese algo, se me hace difícil mirarte en los ensayos sin sentir las ganas irrefrenables de besarte y abrazarte-dijo.
       -Y tú eres lo que ansío tener pero no puedo… Si no sientes nada por él ¿Por qué no le dejas?-pregunté.
       -Por la obra, si le dejase dejaría de producir la obra, ya llevamos mucho adelantado y esta obra puede sacarme de aquí y podría saltar a la fama.
       -Así es como piensa Lina.
       -Pero yo sé que no soy como ella-se levantó y caminó hasta la barandilla.-¿Por qué, Daniel? ¿Por qué apareciste ahora? Estas haciendo que peligre mi vida, mi carrera… ¿Por qué no puedo enamorarme de quién me conviene? Marcos puede hacer que salte a la fama… Elegiste un mal momento para aparecer en mi vida.
Me levanté del suelo y fui hacia ella.
       -Tal vez el destino quiso que nos encontrásemos.
       -El destino-Bufó.-¿Qué mierdas me estás contando?
-El destino, Iris, eso que une a las personas por alguna causa, tal vez él quiso que nos encontrásemos y que ahora estemos el uno enamorado del otro.
Ella me miró con sus ojos vidriosos.
La besé sin pensarlo, fue un beso dulce y hermoso.
       -Esto es un error, Daniel, un terrible error…
       -No-dije abrazándola.-es algo maravilloso, si Marcos no se entera, la función puede seguir adelante.
Me abrazó, su olor era muy dulce y floral, cerré los ojos y la besé en la frente.

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