miércoles, 2 de enero de 2013

Poemas V y VI


Poema V: Me inspiras

Me inspiras, me haces pensar,
Divagar, querer plasmar lo que siento,
Me inspiras, me haces sonreír,
Temblar, vivir con cada palabra,
Cada verso que te escribo
Es un eslabón más de mi cadena irrompible,
Una cadena que, por mucho que quiera, no desaparecerá,
Me inspiras, me haces soñar,
Me haces querer abrazar tus palabras,
Querer beber tu aire, morder tus labios…
Da igual lo que digas,
Da igual lo que pienses,
Solo sé, y me gusta,
Que solo tú,
Perfecto y maravilloso,
Solo tú, ME INSPIRAS.


Poema VI: Herida
Cerrar heridas que se hacen grandes
Heridas profundas,
Heridas que duelen al respirar.
Heridas que no sanan con los años,
Y que se abren con los golpes.
Heridas que solo yo sé que siguen ahí,
Heridas difíciles de mostrar.
Al fin y al cabo, heridas, como las demás.


Pilar Rivera.



miércoles, 19 de septiembre de 2012

Érase una vez... Otro cuento.

Érase una vez una princesa que quería luchar, que dominaba mejor el arco y la espada que la lira y cantar.
Érase una vez un rey que no quería reinar, que prefería divertirse y donar sus riquezas para que otros las pudieran gozar.
Érase una vez un príncipe con más plumas que un faisán, que prefería los vestidos a las armas y por la corte le gustaba lucirse y pasear.
Érase una vez una bruja que no era mala, cuidaba de los niños y del rey estaba enamorada.
Érase una vez un mundo donde los dragones no asustaban, eran gentiles y buenos compañeros y libres por el cielo volaban.
No había ogros mas que las feas, que alguna virtud tendrán.
Otros cuentos son posibles, otras formas de enseñar, no todo está determinado...
Érase una vez un cuento sin final.

domingo, 19 de agosto de 2012

Romance de la luna, luna


Romance de la luna, luna
La luna vino a la fragua
con su polizón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye, luna, luna, luna,
que ya siento los caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
¡Cómo canta la zumaya,
ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.



Federico Gracía Lorca.

Hoy, hace 76 años que este gran autor fue asesinado por el régimen fascista. Este romance a la luna tal vez os recuerde a una famosa canción de Mecano puesto que tomaron este escrito como inspiración para escribirla.

Se pueden matar a los hombres pero nunca su legado y menos la cultura.

lunes, 5 de marzo de 2012

Villalona... I need you to survive...

Te necesito, me necesitas.
Todos somos una parte del cuerpo de Dios.
Están conmigo, están de acuerdo conmigo.
Todos somos una parte del cuerpo de Dios.

Es su voluntad, que todos los que se destine.
Usted es importante para mí, te necesito para sobrevivir.
Usted es importante para mí, te necesito para sobrevivir.

Yo oro por ustedes, oren por mí.
Te quiero, te necesito para sobrevivir.
No voy a hacerte daño con las palabras de mi boca.
Te quiero, te necesito para sobrevivir.

Es su voluntad, que todos los que se destine.
Usted es importante para mí, te necesito para sobrevivir.

Os necesito a cada una de vosotros, os habéis llevado un trocito de mi corazón, un trocito irreemplazable, los sueños nunca mueren y Villalona es nuestro sueño, nuestra familia.


Os necesito para sobrevivir.
Villalona es especial, nos cobija el mismo cielo y mientras nuestros recuerdos duren nuestro sol brillará, somos parte de una experiencia que nadie más podría comprender...

Gracias por todo!!

lunes, 20 de febrero de 2012

"La mujer de negro" crítica personal

Inquietante, genial, un buen trabajo.
Personalmente "La mujer de negro" se asemeja a los clásicos de terror de casas encantadas y fantasmas atormentados, maldiciones y pasados oscuros.
Un gran trabajo de James Watkins a la dirección, es un gusto poder disfrutar de Daniel Radcliffe en el papel principal, sin abusar de los diálogos y trabajando mucho la parte interpretativa, viendo en la cara del actor la angustia del personaje. Una película de miedo como las de antes con un final interesante que cierra el film dando qué pensar.
Totalmente recomendable.
¡Córre al cine a verla! pero procura ir en compañía, pasarás miedo.

Último capítulo "No hay nada peor que saber que has perdido"

Iris había salido y había dejado una nota, diciendo que nos veríamos en el estreno.
Guardé mis últimas anotaciones y papeles en mi carpeta marrón y metí esta en el fondo de la maleta, guardé toda mi ropa y recogí mis cosas del apartamento, cuando ya había cerrado la cremallera de la maleta levanté la mirada y vi mi deprimente casa aún más deprimente, ya no había libros en la estantería, la mesa volvía a su estado normal, sin papeles por encima, mi cama ya no tenía esa pila de ropa… pero el olor a pizza era insistente, sonreí vagamente.

Salí a la calle cargado con mis cosas, dejé en el portal la maleta y la mochila y me acerqué a la pizzería, al entrar vi el ajetreo que tenían, me acerqué a la barra, allí estaba mi gran amigo Tino.
Me acerqué a él y le tendí la mano.
       -Ha sido un placer conocerte-dije.
       -¿Te marchas?-preguntó sorprendido.
Asentí.
Salió de la barra de un salto y me abrazó, me sorprendí de su reacción y suspiré reprimiendo una lágrima.
       -Te echaré de menos… nunca nadie me entendió como tú-dijo.
Entonces en sus ojos vi el por qué de esa reacción, Tino había trabajado en es pizzería desde sus inicios pero nunca había tenido a nadie que escuchase sus problemas, tal vez tuvo que aparecer una alma en su vida que le tratase como se merecía.
Tras despedirme de él volví a por mi maleta y me subí a un taxi que me llevó al teatro, los actores estaban en sus camerinos dándose los últimos retoques, yo fui directamente al camerino de Iris.
Encontré sus zapatos en el suelo y sus cosas de maquillaje en el tocador pero allí no había rastro de ella.
El director reclamó mi presencia, estaba aclarando con uno de los actores una de las acciones.
 Vi a mi protagonista a lo lejos entrando en su camerino, me miró y me sonrió, fui hacia una mesa en la que alguien había dejado un jarro de flores, cogí un clavel y llamé a su puerta, me abrió mientras se recogía el pelo con una horquilla.
       -Una flor para la estrella del espectáculo-dije dándole la flor.
Ella la cogió y la dejó en el tocador, me miró sonriente y me besó en los labios.
       -Cuando la obra termine comenzará nuestra nueva vida-dijo.
       -Mucha suerte, tengo que irme al patio de butacas.
La volví a besar y me marché.

Cerré la puerta y olí el clavel rojo que había dejado sobre el tocador, me senté y me froté la esponjita del maquillaje por la mejilla, llamaron a la puerta otra vez y abrí creyendo que Daniel volvía, pero el regidor esperaba en el pasillo con un ramo de rosas.
       -Iris, te han mandado este ramo, prepárate rápido, comenzamos en cinco minutos-dijo.
Cogí el ramo y lo dejé junto al clavel, miré entre las flores y descubrí una pequeña tarjeta rosa.
       “Un ramo de rosas para la flor del espectáculo, Amor mío siento haber sido un idiota, lo único que me importa es hacerte feliz, tras la función he reservado en el mejor restaurante de Madrid, te recogeré en tu camerino.
                                                    Te Amo
                                                      Marcos”


Rompí la tarjeta y cogí un papel de mi libreto, busqué en mi bolso un bolígrafo y me puse a escribir.
       “Has tenido tiempo para darte cuenta, no quiero tus rosas, ni tu dinero, ni tus cenas caras, ni tus joyas, espero que lo entiendas, quiero ser libre y junto a ti me es imposible.
Me voy para siempre, no puedo decir que te echaré de menos, ni siquiera que te extrañaré, solo puedo decirte adiós, hasta siempre Marcos.”

Dejé la tarjeta junto a las rosas y salí del camerino hasta el escenario, respiré hondo y miré tras el telón, en primera fila se encontraba Marcos, rodeado de peces gordos, unas filas más atrás sentado estaba Daniel rompiendo nervioso el programa de mano.

La obra comenzó, todo parecía ir bien, Iris brillaba, Santi parecía muy metido en su papel, la voz de Ana sonaba limpia y perfecta. Fue un éxito.
Al terminar los críticos y productores se acercaron a felicitarme, tras contestar a algunas preguntas aclarativas entré a los camerinos, todos los actores se felicitaban, Marcel me abrazó, los felicité a todos y vi salir a Iris de su camerino, cargada con la maleta y mi clavel.
Algunos críticos se acercaron a ella, tras darle la enhorabuena me hizo una señal para que saliésemos por la puerta trasera.
Me disculpé y fui hacia el armario donde había dejado mis cosas, las recogí, miré a todos los presentes que se felicitaban y se abrazaban, sonreí con melancolía y caminé despacio hacia la puerta, donde ella me esperaba, me besó en la mejilla y salímos a la calle, un taxi nos llevó hasta el aeropuerto y desde el avión pude ver por última vez las luces de la ciudad de Madrid que había hecho cambiar mi vida, ella me tomó la mano y se acurrucó junto a mí, sonreí, al fin podía respirar libre.

Entré al camerino de Iris, estaba vacío, encima del tocador estaba el ramo que le mandé con una nota escrita, la leí y tras ver lo que había escrito la arrugué con rabia.
De un golpe tiré el ramo al suelo, pateé el mobiliario y grité.
Ese escritor se había salido con la suya, entonces mi corazón se estremeció, caí de rodillas al suelo y lo entendí todo.
No era yo el que sufría, me había convertido en un monstruo, solo quería hacerla feliz, pero a qué precio, ahora lo entendía… No hay nada peor que saber que has perdido.

Los flases de las cámaras me cegaban, gracias a la obra de teatro Iris había conseguido todo lo que se merecía, yo seguía escribiendo guiones para algunos musicales y había conseguido vender una de mis historias para una película, todo marchaba bien.
La alfombra roja se extendía bajo nuestros pies, la gente gritaba en la calle de aquel gran cine de Nueva York y ella no podía estar más guapa.
Luces, flases, risas y adrenalina, 
sus ojos al fin brillaban como debian, bajo las luces neoyorkinas.
Amor, besos, caricias y sonrisas furtivas
al fin podíamos vivir juntos esta historia.

                                                   Fin 
Espero que os haya gustado.
                                                                                                       Pilar Rivera. 



jueves, 26 de enero de 2012

"No hay nada peor que saber que has perdido" Capítulo 7

Noté un beso en mi mejilla, suspiré y abrí mis ojos despacio, el sol me molestaba, ella estaba a mi lado, vestida con una camisa mía.
       - En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende al corazón y lo refrena-recité mientras ella sonreía.
       -Garcilaso de la Vega-dijo.
Me besó en los labios y se levantó de la cama.
       -Oh delicada Afrodita que envidias su belleza, en sus ojos azules quisiera yo nadar, sus labios rosados quisiera yo morder y su piel marmórea acariciar-volví a recitar mientras me miraba extrañada.
       -Ese no le conozco-admitió.
Me levanté y acaricié su mejilla.
       -Conoces al escritor, el mismo que anoche dibujaba sobre tu espalda.
Rió.
       -Debo irme a casa, tengo que hacer la maleta-dijo caminando hasta los pies de la cama.
Asentí mientras ella se quitaba mi camisa y volvía a ponerse el vestido azul.
Me besó y salió por la puerta.
Preparé un poco de café y me tomé una pequeña taza mientras leía el periódico que mi vecino había dejado tirado en la puerta.
< Hoy se estrena la obra de Daniel Macías “No hay nada peor que saber que has perdido”
Es escritor burgalés describió ayer durante una breve entrevista telefónica que la obra era solo un reflejo de los sueños rotos y la cruda realidad a la hora de intentar alcanzar la felicidad.
La joven actriz Iris Vega interpretará a Lina, la protagonista, una joven soñadora, el actor Santiago Suárez interpretará a Lucca, el director entorno al que gira esta trama de enredos amorosos dotados con una pizca de música compuesta por Jan Alameda, compositor conquense que prestó su música y letras a otros musicales como “La vida ERA maravillosa” y “¿Desde cuando somos hermanos?”
Les invito a verla, esta noche en el Nuevo Teatro Alcalá a las 10 de la noche.”

Sonreí al leer aquel artículo, doblé el periódico, terminé mi desayuno y me preparé para salir.
La mañana era soleada, el frío parecía estar en segundo plano, miré al sol y le sonreí dándole los buenos días, me sentía dichoso. Caminé evitando los charcos que la lluvia de la noche había dejado en el suelo.
Al llegar al teatro dos de los actores estaban en la puerta, fumando y charlando entre ellos, parecían preocupados.
       -Buenos días, señores-dije con una sonrisa.
       -Vaya-dijo Ana, mientras soltaba el humo del cigarro por su boca.- No parece que estés muy preocupado por la obra.
       -Ana, Ana, Ana… Soy de los que piensan que cuando un ensayo sale fatal, el estreno es sublime-comenté.
       -Esperemos que tengas razón, Marcel está llamando a los mil demonios…
Reí y pasé al teatro, la calefacción estaba encendida, una oleada de calor me recorrió y golpeó mis mejillas. Dejé mi chaqueta en una de las butacas de fuera y pasé al escenario con mi carpeta, Iris y Santi ensayaban la escena decisiva mientras Marcel, el director miraba desde una butaca.
Me acerqué hasta él y me senté a su lado mirando a los actores.
       -¿Cómo sale?-pregunté.
Marcel no respondió, cuando hubieron terminado me mandó avisar a los demás, todos pasaron y se sentaron en el escenario, como ordenó el director, me percaté de que Marcos no había llegado aún.
Aquel hombre mayor, se frotó las sienes.
       -Los odio-dijo.
La cara de los actores dibujó una sorpresa desconcertada.
       -Miren, los odio porque nunca, en la vida me había pasado algo así, ayer la obra era una cagada y hoy… estoy seguro de que será un éxito, los odio por eso… Señores, estoy muy mayor ya, no me pueden dar estos sustos, los infartos son inminentes.
Algunos rieron.
Iris me miró sonriente y me guiñó uno de sus ojos cristalinos.
       -Prepárense, la haremos entera, sin cortes, hay que provar las luces-dijo Marcel cogiendo su libreto.
Los jóvenes se levantaron y se metieron entre las grandes telas negras que colgaban a los lados del escenario.
Mientras las escenas pasaban mis ojos se perdían bajo las lágrimas que recordaban a mi querida Lina, recordé su cara, pequeña y risueña, su voz aterciopelada, su olor a canela y vainilla…
Al terminar sequé mis lágrimas y aplaudí, felicité a los actores y me despedí de ellos.
Salí del teatro y me paseé por la ciudad, me gustaba Madrid, estaba llena de gente, de historias aun por contar… ¿Quién sabía si una historia de amor tras una simple mirada furtiva? o ¿Una venganza tras un movimiento de cabeza?
En mi portal esperaba Marcos, entré respirando hondo y le saludé con un simple “Hola”.
       -Ella ha elegido-dijo.
Asentí.
       -No me gusta su elección, será todo lo feliz que quiera pero no puedo soportar que sea contigo… ¿Qué ha visto en ti?
       -Que no la utilizo para conseguir fama y dinero, que la quiero y se tratarla como se merece-dije sacando las cartas de mi buzón.
       -Amor… El amor no existe, la conveniencia sí, y a ella no le conviene estar con un fracasado, yo puedo ofrecerle lo que quiera.
       -Discrepo, ella quiere que la hagan sonreír con una simple mirada o un beso sincero-dije mirando mi correspondencia.
Se acercó a mí con gesto amenazante.
       -Déjala, no conseguirá nada si está contigo, te lo advierto, esta noche irán productores de cine, es una gran oportunidad para ella.
Suspiré.
       -Marcos, ¿Quieres que sea feliz?-Asintió.-Deja que haga lo que quiera.
       -Es mi última advertencia, puedo hacer que te detengan por cualquier cosa.
Subí las escaleras despacio notando la mirada de Marcos en mi nuca, suspiré y cerré los ojos con fuerza.